Damien Chazelle, ganador del Oscar a mejor dirección en 2017 por La La Land, se encarga de llevar a la gran pantalla a la historia de Neil Armstrong en “El Primer Hombre en la Luna”. Ryan Gosling encarna al famoso astronauta en una biografía, basada en el libro James R. Hansen, que tiene al drama de la vida del protagonista como estandarte. Por. Santiago Pagano

El hecho culmine en la vida de Armstrong no le escapa a casi nadie: luego de alunizar durante la misión Apollo 11, dejó marcadas las primeras huellas en ese territorio nunca antes explorado. Tocando, casi tangencialmente, la importancia del hecho en el mundo de 1969, la película trata sobre el hombre, tal como su título lo indica. Una vida marcada por la tragedia, en la que destaca la muerte de su hija, la cual lo convierte en un ser marginado y solitario, incapaz hasta de generar una relación de cariño hasta con sus otros hijos.

Su matrimonio con Janet Shearon (Claire Foy), es uno de los ejes principales del film. Su existencia está cruzada por el miedo a quedar sola, mientras ve que poco a poco todos los colegas de su marido mueren por distintos accidentes. La depresión que vive invadiendo a la familia es total, y la sensación que queda mientras la película va avanzando, es que Armstrong solo quedará en paz cuando complete su misión.

Chazelle toma decisiones temerarias a la hora de filmar la película. Las secuencias espaciales no sientan sus bases en los grandes planos de astros, ni buscan dar la sensación de enormidad del universo, sino que están cimentadas en lo que ven los personajes. Cuenta la acción desde adentro de la nave, y el afuera se observa casi siempre por las ventanillas de los módulos, la inmensidad del exterior como la verían los diminutos astronautas. Esta manera de tomar las escenas de vuelo tiene su contra: son, a veces, muy largas y el frenesí que genera la cámara dentro de la capsula puede desgastar un poco al espectador.

Quien se acerque a El Primer Hombre en la Luna con ansias de ver una épica historia espacial quedará decepcionado. Paradójicamente, Damien Chazelle construye un drama de lo más terrenal tomando como concepto a alguien que pone su vida en la línea constantemente, como también lo puede ser Los Intocables o El Francotirador, pero con un protagonista que fue más allá. Tal es el tormento de algunas personas en su tierra que no les queda otra que enfilar hacia la luna.

 

Puntaje: 8/10

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