Laura vive con su padrastro. Cuando era chica su madre la trajo desde España luego de que el padre las abandonara. Un día Laura recibe el llamado donde le informan que han encontrado muerto a su padre en un bosque y que al parecer murió hace 30 años de un disparo en la nuca. Por Bruno Calabrese.

“Cuando dejes de Quererme” es una coproducción entre Argentina y España. Cuenta la historia de Laura (Florencia Torrente), una joven nacida en el País Vasco pero que de pequeña se mudó a Buenos Aires. Su padre la abandonó junto a su madre, o al menos eso era lo que creía hasta que el cuerpo fue descubierto. Al enterarse de este asesinato ocurrido hace 30 años, decide volver a España junto a su padrastro (Eduardo Blanco) para investigar quién mató a su papá y por qué.

Volcado al género policial, el film logra manejar muy bien el clima de suspenso, manteniendo expectante al espectador con algunas vueltas de tuercas interesantes. Con un final poco predecible la película logra sorprender al espectador. Más allá de que el film en algún momento se vuelca por el romance, el cual no parece muy bien desarrollado y termina quedando perdido dentro de la trama, sin poder dejar de lado algunos clichés de este tipo de historias.

El trasfondo político y social de la época de España en donde se desarrolló el crimen a investigar le da credibilidad y realismo a la historia. La presencia Guardia Civil, la represión franquista y ETA juegan un rol importante como atractivo extra, sobre todo para los que están familiarizados con los sangrientos sucesos en la España de Franco.

Florencia Torrente se luce como la protagonista, pasando de la ingenuidad inicial a convertirse en una mujer fuerte ante los golpes que va recibiendo cuando más se mete en el oscuro entramado que se esconde detrás del crimen de su padre. Eduardo Blanco sobresale en el rol del padrastro que trata de romper el clima a través de chistes, a veces de manera forzada e incómoda, pero que funciona gracias al carisma del actor y a la ternura que despierta el personaje. El trío se complementa con Miki Esparabé, como el asesor de seguros que aporta datos relevantes para la investigación y se suma a la misma por la atracción que siente hacia Laura.

La fotografía de España es impecable, así como la ambientación que aporta la iluminación y la gama de colores en la que fue filmada la película. Cada plano está muy cuidado y se nota la obsesión del director por cada detalle en las escenas. Como por ejemplo, la acertada elección del director en la utilización del color rojo del tapado de Laura hace que ella cobre relevancia por sobre su entorno, y siendo una metáfora adecuada para cada estado de ánimo de la protagonista.

“Cuando dejes de quererme” es un thriller policiaco ideal para los amantes del género. Con un ritmo sostenido que mantiene en vilo al espectador, gracias a los giros narrativos que confunden y generan intriga hasta el final. Un auspicioso debut como director de Igor Legarreta que obliga a  seguir prestando atención a la carrera del cineasta español.

Puntaje: 80/100.

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