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El otro soy yo-Crítica de “Acá a la china”

De acá a la China (2016) es un largometraje dirigido, escrito y protagonizado por Federico Marcello que plantea con agudeza, y desde una mirada crítica, aquellos prejuicios sociales que nos separan del otro. Esta propuesta cinematográfica muestra cómo el viaje atraviesa y unifica el relato. Desde esta perspectiva, el desplazamiento puede entenderse, por lo menos, en dos sentidos. Por un lado, el viaje como un recorrido geográfico y, por el otro, como una forma de autoconocimiento. por Juan Páez

Té rojo, té de jazmín, vino de arroz, sopa de hongos, yerba mate, sopa de pulpo, café, dulce de leche, alcohol de caña y fernet. ¿Qué sucede cuando dejamos atrás nuestra tierra para concretar un objetivo? ¿Y si ese objetivo, en realidad, es una venganza?

Rodada en las ciudades de Shanguai y Xiamen, la película narra la historia de Facundo, un muchacho que busca vengarse de los supermercados chinos que, tras instalarse en Argentina en la década de los noventa, obligaron a que su padre se retirara del negocio de los almacenes. Por eso, para satisfacer su deseo de venganza, este treintañero decide viajar a China y abrir en aquellas tierras el primer supermercado argentino.

En cuanto al viaje como recorrido geográfico, este se plantea desde el momento en que el personaje abandona la Argentina para instalarse en Xiamen. Los planos generales le permiten al espectador acceder a la dinámica de las urbes orientales y respirar su caos y creación. Los paisajes de la ciudad al anochecer sumados al de los barcos pesqueros y de los mercados, articulan una panorámica del país asiático. La cámara, en este sentido, por momentos pareciera actuar como un personaje que captura rostros, aromas y palabras, y los traduce en imágenes.

Por su parte, el viaje como forma de autoconocimiento se vincula con la transformación que el personaje experimenta en el devenir de la película. Este paso se da del deseo de venganza a la compasión, planteando una mutación interna en el sentir del protagonista que lo lleva a identificarse con/en el otro. Por ello es que viajar constituye, en realidad, un camino de aprendizaje y de tolerancia que visibiliza lo que realmente implica ponerse en el lugar del otro.

Por lo tanto, esta película articula un viaje geográfico que implica un camino de autoconocimiento. Su director seleccionó como nombre para la cinta una expresión popular que convoca la exageración y la distancia. Sin embargo, en este caso, el dicho no solo es literal sino también metafórico: De acá a la China significa dejar de lado los prejuicios, cambiar la mirada y así desarrollar la capacidad de reconocernos en/con el otro.

Puntaje: 10 (diez)

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