El fuego y los cambios, resultan esenciales en la composición de  Nona. Entre la ficción y lo real, el poder y seguridad que transmite Nona se origina a partir de su experiencia, de los golpes que le dio la vida. Una historia que muestra la figura de la mujer, cómo forja su carácter, la representación de una fortaleza descomunal en tiempos difíciles. Una serie de terrenos inciertos, un desarrollo temporal discontinuo lleno de idas y vueltas. El fuego que la acompaña, forma parte de su vida. Por Rodrigo Fernández Mallo

Una señora, ex-guerrillera, llamada Josefina Ramírez que se auto exilia para vivir en el pueblo de Pichelimu, en el sur de Chile. Una búsqueda de cambio de Nona, quien vivió una época complicada, en su ciudad natal. Incendios y bombas molotovs acompañan a Nona en toda la historia, quien con tranquilidad ya nada le pesa más que su experiencia y su sencillez. Un recorrido por su vida en Pichelimu, pueblo que sufre repentinos incendios, obra del diablo según los habitantes.

Un documental que va de la mano con la ficción, donde el horizonte que los separa se desvanece de manera evidente. Una película que se torna lenta en su narrativa, pero con un valor simbólico y emocional sin igual. La propuesta estética acompaña la historia con diferentes recursos muy bien logrados, imágenes con diferentes cámaras y estilos. Se juega con el uso del fílmico y la delicadeza de los videos digitales , combinándolos entre sí. También planos que según la tensión de la escena, se desarrollan con diferentes matices en su contraste e iluminación.

Una vuelta de tuerca por los relatos y la historia de una mujer experimentada. El rol de la mujer y su poder son parte del objetivo visual y narrativo de Camila Donoso. Una historia política de liberación personal. Incertidumbre y desconcierto, donde el análisis estético resulta una herramienta esencial para comprender el enfoque de la directora. El fuego como representación de la vida de Nona, desde su pasado y su dolor, hasta su felicidad más pura. El tiempo no envejece a Nona, la hace más fuerte, le otorga más brillo. “Si me mojan, yo los quemo” como símbolo de su fortaleza.

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