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El Edipo del Monstruo. Crítica de “Golem: La Leyenda” de Doron Paz, Yoav Paz

Una mujer invoca a una extraña criatura para defender a su pueblo judío de una invasión de extranjeros. Sin embargo, pronto se da cuenta de que la fuerza del espíritu es superior a lo que imaginaba en un principio, por lo que pierde el control sobre él. Por Bruno Calabrese.

El Golem es una figura mítica cabalística invocada cuando el pueblo judío se encuentra en aprietos; su misión, teóricamente, consiste en defender, ser un salvador de los oprimidos. En 1920, Paul Wegener dirigió “El Golem: cómo él llegó al mundo” un film mudo que partía prácticamente de la misma premisa que el dirigido por Yoav y Doron Paz. Esta obra maestra del expresionismo, claro precedente del mito de Frankenstein es, seguramente, la primera gran película sobre monstruos de la historia del cine, porque otras dos versiones, también de Paul Wegener con el Golem como protagonista, desgraciadamente se han perdido para siempre.

Sin embargo, a diferencia de aquel monstruo de anchas dimensiones, la nueva propuesta de El Golem condensa la maldad mezclada con una apariencia inocente, muy similar a “La Profecia” de Richard Donner. Pero la película también se mete en terrenos relacionados con lo psicológico como la maternidad , el duelo y las disfunciones edípicas, como también el patriarcado religioso imperante en la comunidad judía de ese entonces.

Corre el año de 1673, en Lituania. Una comunidad judía vive alejada de sus violentos vecinos: un grupo de rusos ortodoxos. Cuando estos últimos son consumidos por una plaga, Vladimir (Alexey Tritenko) irrumpe en la pacífica comunidad y amenaza con el exterminio si es que no le ayudan a salvar a su hija. Como el rabino y sus estudiosos no quieren hacer nada al respecto, Hanna (Hani Furstenberg) decide reaccionar y crea su propio Frankenstein judío: El Golem.

Al contrario de lo que se plantea en un inicio, la criatura toma la forma de un niño de apariencia y edad similares a las que tenía el hijo de Hanna cuando falleció. Junto con él arriban ciertos elementos de terror sangriento, sobresaltos a cuentagotas y las exploraciones fílmicas más interesantes. Sin desligarse de las tradiciones judías, Yoav y Doron Paz cuestionan el papel de la mujer en una sociedad donde su palabra e inteligencia son puestas en duda por un patriarcado sistémico.

Cada propuesta de Hanna es desestimada, y no sólo por ser peligrosa, sino por provenir de labios femeninos. El Golem muestra el reduccionismo al cual las mujeres eran sometidas: sus tareas se limitaban a cocinar, cuidar la casa y tener hijos. Como Hanna aparentemente tiene problemas para concebir tras la pérdida de su pequeño, sufre escarnio tanto de hombres, del Rabino, y de otras mujeres.

“El Golem” no es un simple relato sobre un monstruo mítico, sino que  también explora la naturaleza maternal. Al igual que el clásico Frankestein, expone los efectos y la conexión entre el creador y la  criatura, pero con el condimento extra que genera el apego generado de la crianza y  las inclinaciones edípicas que atañen a toda relación entre madre e hijo.

Puntaje: 70/100.

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