“Jamás me levantó la mano” de Marcos Casanova,dirección y puesta en escena de Cristian Majolo,con Romi Pinto y Malena Luchetti. Crítica por Mariano Conter

La vida es una sola y que hay que adaptarse, como lo hacen Fátima y Naiara, madre e hija, que viven como pueden en el pueblo Villa Seca. Se adaptan a la rutina, a sus miserias, a su pasado, pero un concurso de baila, las moviliza para participar y ganar el certamen. El tema es que Fátima, la madre, tras un accidente, está en una silla de ruedas, y bailar…. es imposible? Como no puede hacerlo, participará la tía de Naiara, hermana de su padre.
La atmósfera previa, durante y después del concurso de baile es asfixiante, llena de frustraciones y reproches mutuos, esta tragicomedia , que toca el absurdo , y a veces, una sátira sobre la realidad que le toca vivir a las protagonistas es sublime, ya que madre e hija se aman, más allá de todo.
Un texto maravilloso de Marcos Casanova que repite fragmentos en su estructura , uno de ello es ¿Dónde está el adaptador? y la madre responde , al lado de epilady, que no existe, pero no importa, con una dirección y puesta de escena de Cristian Majolo sorprendente, ya que la atención del espectador permanece atrapada de comienzo a fin de la obra, generando diferentes climas,en especial, la risa del espectador, como mecanismo de defensa ante la precariedad ambiental y de las vidas de estos seres, que sobreviven como pueden, con la interpretación estelar de Romina Pintos, que logra una composición increíble de Fátima, que en silla de ruedas, el da al personaje una vivacidad en sus movimientos y expresiones faciales, y Malena Luchetti, que no para de moverse y bailar, tiene que estar activa todo el tiempo para adaptarse a la realidad y lo hace sólidamente.
Con vestuario de Narella Polito, escenografía de Maria Guglielmelli e iluminación del mismo director y Emilio Zinerón, todos estos rubros puestos al servicio de la obra, como escena memorable hay que destacar la del baile que es conmovedora y emocionante.
Una obra que nos muestra como apartarnos desde el amor…. allí está la clave, ese es el adaptador.

Últimas fuciones: domingos a las 17 hs.
Korinthio Teatro. Mario Bravo 437.

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