Ambientada a principios de los ochenta, la cinta da cuenta de la escena rockera de la Unión Soviética. Por Bruno Calabrese.

 

El rock, su relación con los contextos sociales y políticos han nutrido al cine de varios films. Dentro del género podemos encontrar grandes clásicos que han quedado en la historia de la industria audiovisual. “Casi Famosos” de Cameron Crowe es quizás el más popular. El film refleja la escena del rock durante los 70 en Estados Unidos. En ella podemos ver la relación de los jóvenes con las drogas y el rol de la mujer, las groupies, como musas inspiradoras cuya única función era satisfacer el apetito sexual de los rockstars para luego ser descartadas.”Quadrophenia” es otro referente del género. Basada en el elepé de los Who de igual título, nos aproxima al fenómeno social que fueron los pandilleros de los años sesenta, concretamente la juventud del arrabal londinense cuya máxima obsesión era ir a Brighton un fin de semana para armar la gran bronca del año con sus eternos rivales: moods y rockers.

En la misma línea, Leto nos traslada a comienzos de los 80 en Leningrado, el rock de la ciudad rusa está en pleno apogeo. Viktor Tsoï (Teo Yoo), un joven músico que creció escuchando a Led Zeppelin, T-Rex y David Bowie, está tratando de lograr el éxito. El encuentro con su ídolo Mike (Roman Bilyk) y su esposa, la bella Natacha (Irina Starshenbaum), cambiará su destino. Este triángulo amoroso construirá una leyenda que los llevará a la eternidad. Tsoi, de origen soviético-coreano, falleció en 1990 a causa de un accidente de tráfico, con tan solo 28 años de edad. Algunas de sus canciones tuvieron un enorme éxito. Pero no vio como, un año después, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la USSR , dejaba de existir como tal.

Kirill Serebrennikov nos sumerge en plena era soviética, en época de la guerra fría. Los recitales se realizaban en teatros con rígidos controles oficiales, los cuales en la película son expuestos con una dosis de humor negro. En ese clima donde surgieron artistas como el protagonista, líder del grupo Kino quien murió en un accidente de auto con apenas 26 años. A pesar de que los hechos na­rrados tuvieron lugar hace cuatro décadas, las cir­cunstancias del país no han cambiado mucho. Sin ir más lejos, Leto es un filme que se estrenó el año pasado en el Festival de Cannes, justo en el momento en que se producían miles de detenciones en protesta po la victoria electoral de Vladimir Putin. El propio director, al momento de su estreno, se encontraba detenido por supuesta malversación de fondos público, siendo liberado a principios de abril de 2019, después de un año y medio de arresto. 

Más allá de eso, es una película divertida y llena de música. Filmada con un perfecto blanco y negro panorámico, es inevitable recordar a “Cold War”. El talento del director se ve reflejado en cada una de las escenas, con unos planos perfectos, como esa secuencia en la playa cuando ellos pueden bailar y cantar a los gritos (algo que no pueden hacer en los shows en vivo por la estricta vigilancia). Un film lleno de energía y rebeldía, reflejada en esos videoclips de grandes clásicos de los 80, como “The Passenger” de Iggy Pop y “Psycho Killer” de The Clash y en ese perfecto plano de secuencia del inicio.  Pero tambien es un melodrama, lleno de nostalgia y tristeza, donde los personajes sufren por un sistema que los expulsa y no los acepta. 

“Leto” es una película de rock sobre artistas desesperanzados, que no están cómodos con el lugar que les toca ocupar pero que encuentran en la música una vía de escape para evitar caer en la depresión que provoca la sensación de que no hay un futuro posible para ellos.

Puntaje: 90/100.

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