El director nos sumerge en el mundo de la actuación y el teatro , el reconocimiento de los cuerpos y la puesta en escena . En este marco, nos brinda una mirada cruda sobre los actores, los cuerpos , y las personas. Por Julio Esteban

El teatro es un mundo lleno de prejuicios . Es común escuchar a la gente decir “Los actores están todos locos “ , “tienen el ego muy alto” , entre otras frases trilladas.
Esta película se burla de eso, y lleva a la locura del actor al extremo . No hay tabús ni temas que no se puedan tocar . No hay pudor con los desnudos ni con la sexualidad , y mucho menos vergüenza a hacer el ridículo .
En ese contexto, la película transforma en una locura. Pero no esa locura desorganizada, sino una locura linda . Una manifestación particular del director y los actores de expresarse y desahogarse , rompiendo con todos los tapujos establecidos. En varias escenas vemos a actores rompiendo cosas, una metáfora de romper con las cadenas internas que nos impone la sociedad.
La herida y el cuchillo te lastima, pero no te termina de matar. Es filosa y contundente. Una locura digna de ver.

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