El séptimo arte pareciera ser ese lugar donde manifiestan dolores, pasiones o vivencias. En este caso, la directora Puangsoi Aksornsawang sorprendió con su opera prima “Nakorn-Sawan” al realizar un film híbrido en el cual fusionó realidad y ficción.por Lautaro Agustín Franchini

A veces los directores o guionistas usan el cine como remedio creando histori as o realizando películas en las cuales expresan, de forma desapercibida, sentimientos personales.

El camino del cine fue el lugar donde la joven directora pudo asimilar la muerte de su madre. Aksornsawang, quien reside en Hamburgo, Alemania, visita a sus padres en su pueblo natal, Songkhla, en el sur de Tailandia. Allí, empezaremos a ver dos clases de película que se irán intercalando entre sí: la existente cotidianeidad y las escenas ficticias.

Lo documentado y lo caracterizado se dividen por medio de esta mezcla de emociones. Los momentos emotivos y placenteros, lo común y corriente, están a la vista a través del retrato de los padres de la realizadora. El cómo viven, a qué se dedican y qué les gusta hacer. Por el otro lado, la tristeza del fallecimiento de la madre y el post partida son las adaptaciones que la mencionada creó tras la necesidad de ejemplificar, y descargar, las secuelas de un desconsuelo como el deceso de un ser querido.

Lo brillante del film es que la cineasta encontró en su profesión, en este juego de lo real y lo ficticio, la manera más sana de poder decir adiós. Tanto es así que el tinte melancólico de cada escena golpea fuertemente en el espectador y la empatía flota en el aire. Todos asistimos al funeral y acompañamos en el dolor.

Nakorn-Sawan (Tailandia – Alemania, 2018).
Dirección: Puangsoi Aksornsawang.
Duración: 77 min.

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