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Balada triste del Guasón. Crítica de “Joker” de Todd Philips.

La pasión de Arthur Fleck, un hombre ignorado por la sociedad, es hacer reír a la gente. Sin embargo, una serie de trágicos sucesos harán que su visión del mundo se distorsione considerablemente convirtiéndolo en un brillante criminal.

La espera terminó, finalmente llega a la salas de cine la película que refleja el pasado de uno de los mejores villanos del mundo del comic. Varios se han puesto en la piel del némesis de Batman, desde César Romero en la lisérgica serie de los 60 hasta el oscuro villano interpretado por Jack Nicholson en “Batman” de Tim Burton. Pasando por el increíble y premiado post morten Heath Ledger en “The Darh Knight”, hasta el decepcionante Jared Leto en “Suicide Squad”. Muchos son los que han dado vida al mítico archienemigo del encapotado murciélago.

El propio peso del personaje cada vez que aparecía en acción en las diferentes películas, lo hacían merecedor de su propia película y la misma llegó de la mano de un director que, llamativamente, viene de la comedia. Todd Philips cobró relevancia dentro del género con películas como la exitosa saga “The Hangover” (“¿Qué pasó ayer?”), “Due Date” (“Todo un parto”) y la nueva versión del clásico de los setenta “Starky & Hutch”. La elección no despertaba grandes expectativas en un principio, si la aparición de Joaquín Phoenix para interpretar al payaso, quién deslumbró en películas como “Her” o por ponerse en la piel del músico Jhonny Cash en “Walk the line” (por la cual ganó el Globo de Oro por su actuación). Pero el rol donde podría ser un personaje de los denominados villanos y nos acercaría más al actual, era el de “Gladiator”, interpretando al despreciable Comodo, enemigo de Máximo Décimo Meridio.

Todos esos condimentos generaban cierta expectativa, pero nada hacía esperar la experiencia que significa “Joker”. Como primera medida y tomando el antecedente del director, esto no es una comedia, es puramente un drama intimista y pesimista. Por otro lado, y teniendo en cuenta el rol de villano que interpretó el actor en “Gladiator”, el Guasón no es un villano que encierra maldad por que sí ni un dictador, sino todo lo contrario. El Guasón es una víctima de la sociedad, forma parte de los excluidos. Esa parte de la sociedad que Bane utilizaba en “The Dark Knight Rises” para generar el caos en Ciudad Gótica. “Un payaso” (como los llama el sorpresivamente despreciable Thomas Wayne) que no encuentra su lugar en el mundo, al que la gente le pasa por al lado y no registra, un invisibilizado.

Resulta inevitable no hacer la comparación con “Taxi Driver”,  sobre todo en la transformación de Arthur Fleck hasta convertirse en el supervillano de DC. El carácter revolucionario que adquiere el personaje, más algunos detalles que mejor no adelantar, nos acercan a “Fight Club” de David Fincher. Pero “Joker” es una historia que se vale por sí misma, un producto que, al igual que “Logan”, va por fuera de las historias de superhéroes, cuyo peso argumental y metafórico encierra muchas aristas que nos permite disfrutar de la misma sin saber nada acerca del personaje.

Desde el plano actoral, es magnífico el desempeño de Joaquín Phoenix. Las expresiones del actor, sus diálogos con la terapeuta y su viaje mental a través de sus alucinaciones son extraordinarias. El actor logra darle cuerpo a un Guasón entrañable por momentos, siniestro en otros, un revolucionario antihéroe que nos pone en aprietos, ya que uno no puede evitar sentir empatía y lástima por él. Robert de Niro, como Murray Franklin, un exitoso presentador de televisión, da cátedra como representante de los medios que banaliza el caos en Ciudad Gótica, que entretiene a esa clase burguesa, el opio que sodomiza a la sociedad y se burla de “los payasos”, pero le dará lugar cuando se transforme en un producto de consumo masivo. Indirectamente, uno de los responsables de la transformación de Arthur Fleck.

Todos esos factores hacen de “Joker” un film duro; lleno de violencia, explícita y simbólica.. Con una problemática muy actual, que abarca temáticas como la desigualdad social y la concentración de la riqueza en unos pocos. Mientras “los payasos” la ven pasar y nadie se pone en sus zapatos, sufriendo la exclusión de una sociedad ciega y egoísta. Una balada triste e incómoda que nos interpela de manera magistral y con un arte visual notable.

Puntaje: 100/100.

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