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“9.81” es una obra con tres características que la hacen única: que fue hecha bajo la pandemia, que es la ópera prima como director y que este es nada menos que Norman Briski. Crítica.

Se estrenó en DAC el viernes 15 de octubre.

“El hombre que está en frenar para neutralizar la inercia es el protagónico, que Sergio Barattucci asume con todo su cuerpo de Ingeniero al servicio del hallazgo, arriesga hasta su vida para lograr el cheque. Por incidentes inherentes a la dependencia decide emanciparse y en la milonga del encuentro halla la Margarita bailando y repara su destino de muerte”. Se proyectó en DAC y próximamente en el  teatro Calibán donde, en un par de meses, se estrenará la obra de teatro. Por Nito Marsiglio.

Lo primero que debe decirse es que es un mediometraje experimental con un estilo muy marcado a obra de teatro y con una fotografía, hecha por el mismísimo Briski, que es un deleite para los ojos.

También se encargó del guión y por supuesto de la dirección, demas está en decir que esta es magistral.

Como toda obra experimental es necesario una cuidada mirada y posee diversas interpretaciones. 

La actuación, en el rol principal, de Barattucci está más que lograda. 

Tenemos a un científico empleado (Barattucci) que trabaja para un extraño personaje que apenas aparece durante la obra. 

La función de este científico es encontrar una manera de vencer a la fuerza de inercia. 

Para ello realiza un sin número de experimentos, algo alocados, que ponen, a veces, en riesgo su integridad física.

Todo esto está filmado en blanco y negro un un manejo de luces y sombras increiblemente logrado.

El lugar donde este realizas los experimentos es un galpón con una fosa dando todo un aspecto de alta precariedad.

En un momento del relato, el científico pide permiso para salir a tomar un poco de aire y al sumergirse en la ciudad, como si pasara de la muerte a la vida, el film pasa a color y el protagonista entra a un bar y baila con una mujer.

“9.81” cuyo nombre hace referencia a los conocidos 9.81 metros sobre segundos al cuadrado o sea la fuerza de atracción de la gravedad está plagada de frases, durante el monólogo del empleado, que no tienen desperdicio. El propósito, tal vez sea, el aprender a no resignarse a las leyes ni siquiera a la de atracción de la gravedad.

Esa ley universal a la que Briski, como buen genio algo ácrata, se niega a doblegarse y, al menos en la ficción, está propuesto a enfrentarla.

Calificación:

arte
Actuación
Fotografía
Guión
Dirección

Desopilante mediometraje experimental, digna obra del genial director.

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